Cada otoño, las mariposas monarca llegan a México justo cuando celebramos el Día de Muertos.
Para los pueblos purépechas y otomíes, su arribo simboliza el retorno de las almas al mundo terrenal.
Su vuelo ligero y su transformación evocan el ciclo eterno de la vida, la muerte y la renovación.
El camino espiritual
El altar de siete niveles representa el recorrido de las almas hacia la paz eterna. Cada peldaño conecta el mundo terrenal con el espiritual. En ellos se colocan elementos tradicionales —velas, flores de cempasúchil, copal, agua, comida típica, fotografías y cruces— que honran la memoria de quienes partieron y guían su regreso al hogar.
Símbolos de unidad y amor eterno
En lo más alto del altar se encuentra una familia formada por el Catrín, la Catrina, un niño y un xoloitzcuintle, símbolo de la unidad familiar que trasciende la muerte:
El Catrín y la Catrina representan a los adultos fallecidos y la aceptación de la muerte como parte de la vida. El niño simboliza la inocencia y a las nuevas generaciones que también son recordadas. El xoloitzcuintle, perro sagrado prehispánico, guía a las almas hacia el Mictlán, asegurando el reencuentro espiritual.
Colores y flores con significado

Este altar fue decorado con más de dos mil flores elaboradas a mano por artesanos, reflejando dedicación, creatividad y amor por nuestras tradiciones. Los tonos naranjas, rosas y negros se inspiran en las mariposas monarca y las flores de cempasúchil, creando un ambiente cálido, esperanzador y sagrado.
Homenaje a quienes amamos
Las fotografías fueron reunidas mediante una convocatoria abierta a la ciudadanía y al personal del Gobierno del Estado, en memoria de los seres queridos que ya no están.
También se destinó un espacio especial para las mascotas, fieles compañeros que dejaron huella en nuestras vidas y siguen presentes en el corazón.
Un legado que perdura
Este altar nos invita a preservar nuestras tradiciones, fortalecer la unidad familiar y mantener vivo el amor hacia quienes nos antecedieron.
Porque en cada flor, en cada luz y en cada mariposa, vuelan las almas de quienes nunca se van del todo.